El jersey.
Hoy después de mucho tiempo de ir acumulando céntimo a céntimo he conseguido reunir el suficiente dinero como para comprarme un jersey. Pero ni algo que parece tan sencillo como comprar un jersey, realmente, puede acabar no siéndolo.
En primer lugar difícilmente tendremos claro cuál es el que queremos, salvo que lo hayamos visto puesto en alguna amiga, y aquí aparece la primera dificultad. Por qué, ¿quién quiere llevar el mismo jersey que cualquiera de nuestras amigas? Sólo debemos imaginarnos la escena de coincidir en una fiesta las dos con la misma prenda de ropa sin haberlo acordado anteriormente, claro. Otra cosa sería ir vestidas igual a una fiesta de disfraces en la que quisiéramos representarnos como alumnas del mismo colegio, pero ese no es el caso, así que de eso, nada de nada. Así que se trata de dejar la mente en blanco y optar por elecciones bastante más superficiales. Como no, elegiremos una prenda de marca, porque al fin y al cabo parece que todo está englobado dentro de eso, de las marcas, que parecen disputarse entre ellas incluso ideologías de todo tipo.
Bueno, pienso que tendré que tomar una decisión importante y elegir con que marca me voy a quedar. Otra cosa será que una vez tomada la decisión, la prenda elegida no haga ostentación masiva de su logotipo ya que en algunos casos es realmente difícil encontrar una prenda cuyo logotipo no ocupe casi toda la superficie de la prenda.
Después de tanta duda al fin he llegado a la tienda. Estoy dispuesta a enfrentarme a un nuevo reto; elegir la prenda. En estos casos ( y solo en este caso) me gustaría paracerme a los tíos, que tienen esa facilidad para entrar en una tienda, como si hiciera horas que tubieran un objetivo escogido y que de forma teledirigida cruzan la tienda y van directamente a la prenda elegida en sueños. Pero lo mío no funciona así, ya que no puedo evitar mirar e imaginarme vestida con este o el otro jersey, y claro, ese proceso comporta un buen tiempo de reflexión. Así que supongamos que ya elegí la pieza, porque si tuviera que explicar todo el proceso paso a paso podríamos estar aquí unas cuantas horas.
Y se nos aparece otro gran inconveniente, elegir la talla. Por mucho que se lo propongan las autoridades del país no hay quien se ponga de acuerdo con esto de las tallas, y eso que la mayoría de las marcas han sustituido las tallas numéricas por letras y por combinaciones de letras, pero ni con esas, ya que la talla "S" a veces me queda bien y otras mal. Hay casos en los que con la misma talla parezco una morcilla recién embutida y en otros me siento como un pescador en altamar enfundado con su chubasquero amarillo de talla única. Pero claro siempre habrá la típica impertinente que me pregunte ¿qué talla usas?, y ahí sí que habrá motivo para otro conflicto. Porque si para evitar parecer la morcilla he de comprarme una talla más corro peligro, porque siempre habrá quien diga que. ¿esa talla usas?, ¡Dios mío!, ¡no parece que estés tan gorda!, y eso siempre sienta fatal. Así que lo mejor será que cuando llegue a casa coja la etiqueta y la corte con las tijeras y así nunca habrá prueba del delito.
Al fin escogí un jersey. Me lo pruebo, me miro y me remiro en el espejo del probador e incluso mantengo una imaginaria conversación con un atractivo interlocutor y sí, parece que convence.
Así que decido comprarmelo y entonces es cuando mi monedero de repente vuelve a convertirse otra vez en un interminable desierto, pero ya llevaba días preparándome para tal disgusto.
Cuando llego a casa, hecho mano de las tijeras con la intención de cortar la etiqueta para no dejar ninguna evidencia de que al final he tenido que comprarme una talla más que hace unos meses.
Me quedo perpleja. Parece mentira que en un espacio tan pequeño puedan meter tanta información. En primer lugar las indicaciones de como lavar el jersey, llena de extraños símbolos que parecen jeroglíficos egipcios y que en pocas palabras vienen a recomendarte que mejor que no laves nunca la prenda. También te informa de la composición del tejido, pero luego, lo más sorprendente, es la segunda etiqueta que te informa en todas las lenguas existentes de donde está fabricado el jersey, y tanto rollo para que al fin y al cabo ponga Hecho en China.
En fin, esta es la historia de mi jersey. Un jersey de marca americana, de diseño italiano, de fabricación china, importado por una empresa española y que yo , al final de tanto tiempo de meditación me he comprado.
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1 comentario:
Original, aunque hay alguna falta de ortografía ( estubiera ) y algo flojo de humor. Un 6.
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